16 de abril de 2025
El lunes Doña Chinitoslindos terminó su radioterapia. Un día platicando nos dimos cuenta de que habíamos iniciado el mismo día, ella también tiene cáncer de útero, pero ese detalle lo había olvidado. Este personaje me llamó la atención porque, lugar donde se sentaba, hablaba y hablaba. Siempre he admirado la capacidad que tienen ciertas personas para no dejar un sólo hueco en la conversación. Cuando era niña (y adolescente) temía no poder decir algo interesante para los demás y optaba por quedarme callada. Al menos mientras agarraba confianza, cosa que me costaba mucha ansiedad y dermatitis.
Vi llegar a Doña Chinitoslindos y me alegré de que se sentara al lado mío, porque me la agarré plática y plática. Yo ya había notado que siempre llegaba sola, pero no le había dado tanta importancia, hasta que me empezó a contar que cuando le hicieron la cirugía la pasó re mal, que su familia de una u otra forma había estado apoyándola, pero que todos tienen que trabajar y nos les dan permiso para acompañarla, aun así, su hermano le habla todos los día para saber cómo está. Y su vecina quiere saber todos los detalles de su pelo (ahora corto y chino), pero ella no quiere hablar de su vida privada con todo el mundo.
—Está bien —dije—, la verdad es que una en estas condiciones ni siquiera tiene ganas de dar explicaciones. Es bien doloroso.
—No, es que más bien esa señora es re chismosa. Luego mejor le tengo que decir que ya se vaya porque me siento mal y todavía me dice que soy una grosera —replicó.
«Pues así ni cómo, hay gente verdaderamente imprudente e insensible», pensé y decidí cambiar de rumbo la conversación.
—Hoy es tu última, ¿cierto? —le pregunté.
—Sí —me dijo. Y se le iluminó la cara con una sonrisa.
A mí me dio gusto verla tan contenta, pero en eso me llamaron para pasar a la nave y ya no pude seguir charlando. Antes me dio una pulserita roja con una imagen de la virgen María, por si ya no me encontraba después. Le pedí a mi hermana que me la pusiera y entré a mi terapia. Al salir, ahí seguía Doña Chinitoslindos, me dio tiempo de darle un abrazo bien fuerte. Estuvimos a punto de despedirnos las dos el mismo día, pero la nave que a mí me tocaba se averió en dos ocasiones. Entonces yo acabé hasta hoy y qué bueno. Porque si hubiera sido antes, no me habría dado tiempo de hacer mi regalo de despedida.
Me compré una camisa bien bonita para hoy, pues aunque esto no significa que “estoy limpia” de cáncer, ni me han dado de alta, sí representa el fin de un ciclo increíblemente traumático. Los miércoles eran siempre el día más pesado: en la mañana iba a consulta con Mioncóloga Maravillosa y de ahí me pasaba a la quimioterapia, lo cual podía durar horas y horas. Salía hecha mierda porque el cisplatino es más pesado que el carbo que me pusieron antes. Apenas me daba tiempo de comer cualquier cosa por ahí y regresar al hospital para recibir la radioterapia, dentro de otra espera que -aunque larga- siempre fue más breve. Un amigo me regaló unas libretas chiquitas para los pacientes, yo compré gomitas libres de azúcar y barritas de avena, jajaja… e imprimí una postal que yo misma hice con mis manitas. Tenía un par de imágenes lindas y varios códigos QR con información relevante para todo enfermo o cuidador de un paciente oncológico, música para la ocasión (porque yo no vivo sin un soundtrack) y por supuesto literatura, ajena, pero también propia.
No soy tanto de compartir eso porque nunca me he considerado tan buena escritora, pero estoy aprendiendo a hacerlo sin que me machaque demasiado la crítica malintencionada. Total, siempre habrá a quien le guste lo que una escribe y a quien no. Y está bien. Aunque en tiempos de cancelación todo puede pasar, da un poco de cusús. Pero si lo pienso bien, me la he pasado en la sombra, así que qué más me da a estas alturas, si por angas o mangas a alguien le da por “no recomendarme”. Seguiré escribiendo no por fama, sino por impulso vital. Lo verdaderamente importante es que todavía estoy viva, que respiro, que todavía encuentro cosas lindas en este mundo de mierda de las que agarrarme para resistir.
Importa que a pesar de que en los momentos de crisis hay gente y deseos que se pierden –no sin una estela de dolor–, también existen seres increíbles dispuestos a sostenerte. Honestamente, me sorprendió, la cantidad de amigos y conocidos que pusieron su ayuda a mi disposición, sobre todo porque algunos suelen estar poco presentes y aun así respondieron, incluso mejor que mi familia, jajaja. Que también reacciona, pero a su modo y sus posibilidades. Pero no me quiero envenenar por eso.
Me queda claro que algo he hecho bien a lo largo de 39 años, muchas estupideces también, seguro, pero elijo creer que pesa más lo que conscientemente he decidido construir. Yo, como Doña Chinitoslindos, suelo ser medio solitaria (antes más que ahora), mi familia es muy seca y distante, parejas las escojo igual (siempre metidas en su rollo) y por eso ya mejor safo. Si a eso le sumamos que me cuesta mucho pedir ayuda o comunicar adecuadamente mis necesidades –porque a veces ni yo sé lo que quiero– pues con frecuencia termino estando sola por pendeja y no por decisión. En esta vida nunca se deja de aprender y ahora me toca hacerlo a la mala.
Hoy cuando me despedí de la sala de radioterapia quería decir algo bonito y no llorar, pero me chingué la rodilla. En cuanto abrí la boca caí en la cuenta de lo difícil que había sido llegar hasta este momento, hasta este lugar. Y que en el camino se quedó mi sobri, mi “gran baile inolvidable», como diría el Bad Bunny. Exploté llorando todo lo que me guardé en meses para poder seguir funcionando y mantenerme viva, no sin la culpa de seguir aquí y él no. No sin la culpa de haberme ido ese día temprano a mi tratamiento y no poder quedarme otro rato a estar con él. No puedo evitarlo, todavía no sé cómo. Mi terapeuta dice que eso tiene un nombre: “la culpa del sobreviviente”. Paradójicamente, igual siento una necesidad de aprovechar cada minuto. Sé que a él no le gustaría verme así y me diría:
—Estás tiste, Cecilla? Ya, ya, te perdono si quieres. —Me abrazaría con una palmadita en la espalda y me daría un besito. Era la persona más tierna y compasiva que he conocido. Mi persona favorita.
Para mi sorpresa este día ya no me pusieron quimio. Mioncóloga Maravillosa dijo:
Se acabó la quimio por ahora, te vamos a poner un cóctel intravenoso para que aguantes bien tu última radio y nos vemos en 8 semanas.
Me impresiona lo atenta y amable que es en comparación con otros médicos que me han tocado. Se agradece muchísimo no salir llorando por maltrato y frustración. De modo que no terminé TAN mal, pero en realidad se verá en los días posteriores. Con el primer ciclo de quimio, los estragos más fuertes se fueron saliendo un par de semanas después: pérdida casi total del cabello, parcial en cejas, pestañas y vello, neuropatías más marcadas, chao periodo menstrual, hola menopausia precoz: sofocos insoportables en cadena, desaparición casi total del llanto y ansiedad intensa sobre todo en las noches.
Tener una enfermedad como el cáncer te mueve toda la vida, nada de lo que tenía planeado para este año está saliendo como había planeado. El servicio médico del ISSSTE es completamente incierto, igual que mi cuerpo. Por primera vez en mi vida me entrego completamente al misterio; voy entendiendo que rezar sirve para navegar la oscuridad. La espiritualidad no es un faro, pero sí una estrella, te mira desde arriba, te grita un par de porras, te calma la mente. Y resistir es un poema, resistir es sacar del barco todo lo que estorba, no emprender batallas innecesarias, ahorrar energía, entrar en modo de supervivencia sabiendo que elegirás sólo lo que es mejor para ti, incluso si esto significa decir adiós.
P.D.1. Mioncóloga Maravillosa tiene un proyecto de mandalas, te da una para que la ilumines mientras estás en la sala de espera, dado que uno puede pasar horas ahí. Se me ocurrió hacer un diseño ligeramente diferente que llevara la explicación de las mandalas y un código QR con el Padlet donde subo lo que escribo y los materiales que a mí me han servido para entender y tener los cuidados adecuados del cáncer. Yo sólo espero que a alguien más le pueda ser de utilidad.
Mi diario del cáncer (tablero)
P.D.2. Dije antes que hice una playlist para la ocasión, mis gustos son eclécticos, qué le va a una a hacer, ojalá alguien más conecte con algo de lo que hay aquí.

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