Braquiterapia


Al lado de mí

había una señora,

y en medio de nosotras: 

mi venoclisis

como un Dios de hierro.

Del otro lado, 

un asiento libre,

esquema:

(* I.S)

Ella preguntó 

si ya me habían dado radio,

porque ése era su primer día

y estábamos ambas

envueltas en una bata azul

 raída

y con las nalgas al aire.

-Sí, le dije. 

-No duele nada,

no se siente absolutamente nada;

pero habrá consecuencias.

Esquema de mi zona pelvica: 

({ . })

-Siga muy bien sus recomendaciones.

Ella venía de Oaxaca, 

tenía apenas un poco de pelo.

-¿Que no habrá en Puebla? 

Éste me queda muy lejos. 

-Nomás hay aquí y en el D.F., respondí.

Luego reparé en que 

ya ni siquiera existe el D.F.

-A mí me operaron, dijo ella.

Le pregunté en qué parte

del cuerpo, 

porque no se le notaba. 

Me señaló su boca.

Entonces

vi la cicatriz deslizarse por su cuello.

-Le van a radiar la cabeza, dije. 

Ella asintió 

con un movimiento.

Entonces 

lo que vi fue miedo corriendo en su ojos.

¡Dior¡ 

Somos nosotras,

las mutiladas de la Tierra,

requerimos batitas glamurosas.

Y si en 500 años

resulta que esto será 

una mera barbajada? 

No hay un día,

desde ese lunes 

en que la vi 

sola en la sala

que yo no tenga miedo. 

Sigo sentada ahí,

con ella, para ella,

conmigo;

esquema:

(*I.I)

Ni le pregunté su nombre. 

-Yo ya terminé la radio, le dije,

vine a braqui. 

Usted va a estar bien,

dije como un decreto,

ya solamente es preventivo. 

Pero no le pregunté su nombre,

no sé por qué no le pregunté 

su nombre. 

Luego me montaron a una camilla

y me llevaron al búnker.

Esquema:

[[ I ]]

Cuando desperté 

el braquisaurio ya no estaba ahí. 

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